Hay
noches en que me falta el aire. Despierto en mitad de una inspiración infinita
que nunca acaba -y no sé si quiero que acabe-…
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
lunes, 20 de enero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
el buen combate
A veces me duelen los sueños. Los que se
marcharon, los que ya no tengo. Los que ya no encuentro más que escondidos
en algún viejo cuaderno, esperando a que les quite el polvo. Esperando...
domingo, 29 de diciembre de 2013
13 mil gracias
Llega un día en que te das cuenta que no
estás solo. Y que no vas a estarlo -por mucho que algunos te empujen escaleras
abajo-. Y notas el calor de los abrazos. De los que vienen de cerca -casi
obligados e involuntarios-, y de los son más lejanos. Los que te llegan al alma
sobre todo en este tiempo en que nos obligan a transitar por los peldaños del fracaso…
lunes, 23 de diciembre de 2013
kafka en España
Un día me levanté y no entendía nada. Absolutamente
nada. El mundo -mi mundo- había cambiado de la noche a la mañana. Me despertó
un terremoto, que me hizo caer de la cama. Y todavía aturdido me asusté cuando
vi que lo que temblaba era el cielo. Mi cielo. Mi alma. Y me acordé de Franz Kafka...
jueves, 12 de diciembre de 2013
sangre en las calles
Hay gente miserable. Mucha. Que siguen
máximas y pensamientos miserables. Como una que dicen que rige a los
mercados y a algunos hombres acaudalados: “Cuando veas sangre en las calles, es tiempo de comprar propiedades”. La escuché el otro día en una película de estas
norteamericanas -insustanciales-. No creí que fuera cierta hasta que la busqué.
Y existe la frase. Y existe la gente miserable.
sábado, 30 de noviembre de 2013
despedirse con dignidad
Nunca es fácil decir adiós. Saber cuándo y cómo ha llegado el momento de bajar el telón. Despedirse no más. Cerrar una etapa, cerrar un proyecto. Despedirse con dignidad. Sobre todo cuando te echan a patadas, como a un perro…
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