Una mirada basta para reconocerse. Los ojos entrecerrados, polvo en las patas y algunas dentelladas. También un ligero brillo en las pupilas que te invita a confiar a pesar de la distancia, a pesar de las heridas...
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
Una mirada basta para reconocerse. Los ojos entrecerrados, polvo en las patas y algunas dentelladas. También un ligero brillo en las pupilas que te invita a confiar a pesar de la distancia, a pesar de las heridas...
Hay días que la vida acelera sin que tengas conciencia de haber apretado el pedal. Y de repente aparecen obstáculos -a derecha e izquierda- que tienes que esquivar, mientras vas haciendo malabares, mirando de reojo, pendiente de no tropezar y que caigan las mazas...
Vivimos rodeados de señales, indicaciones, orientaciones, recomendaciones. Signos que nos marcan el camino y que nos ayudan -en teoría- a no perdernos. En la ciudad, en la carretera, en las redes, en las sendas…
Hay llamas que iluminan suaves y hay llamas que deslumbran de forma abrupta. Hay llamas que te envuelven en bienestar y calor -como un abrazo sincero- y otras que solo generan pavor y lo devoran todo en apenas unos minutos dejando un rastro de desolación, cenizas y silencio...
Cómo puedes echar de menos algo que no ha existido -y que no será-? Y que solo forma parte del reino de la improbabilidad.
Cómo puedes echar de menos algo que no ha nacido -y que no nacerá-? Y que apenas puedes rozar con los dedos antes de que se esfume y desaparezca en la oscuridad
Hay lazos que van más allá de la sangre. Hay lazos que unen más que la tradición, la costumbre o los papeles. Hay lazos que te hacen más fuerte...