La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
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domingo, 27 de abril de 2014
pagar la pena
miércoles, 8 de enero de 2014
el buen combate
A veces me duelen los sueños. Los que se
marcharon, los que ya no tengo. Los que ya no encuentro más que escondidos
en algún viejo cuaderno, esperando a que les quite el polvo. Esperando...
jueves, 11 de julio de 2013
yo confieso
Confieso
que he pecado. A veces mucho. Demasiado. A veces sin ser consciente y a veces
con conocimiento pleno -y con pleno convencimiento-. Pero no me
avergüenzo. Si de algo me arrepiento, es de haber
pecado por defecto, más que por exceso...
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