Hay días que arrancan normales, rutinarios, vacíos, como un pan sin sal… y te acaban cambiando la vida. Para bien, para mal. Para siempre...
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
martes, 27 de mayo de 2025
miércoles, 7 de mayo de 2025
invisible (III)
Ayer fui a veros. Otra vez. Y como la última, os vi felices, alegres y contentos en vuestra nueva normalidad. Tan rápido que me consuela, tan rápido que a veces duele...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)