Hay lazos que van más allá de la sangre. Hay lazos que unen más que la tradición, la costumbre o los papeles. Hay lazos que te hacen más fuerte...
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
Hay lazos que van más allá de la sangre. Hay lazos que unen más que la tradición, la costumbre o los papeles. Hay lazos que te hacen más fuerte...
Mientras el mundo gira yo solo pido una pausa. Una especie de tiempo muerto, como los del baloncesto, pero sin instrucciones y sin gritos. Solo silencio...
Vivir y no sobrevivir. Vivir de forma consciente. Vivir y rascar para encontrar más allá de la superficie. Vivir para estar pendiente de algo más que hacer malabares y que no se caigan las mazas...
Nada mas triste que un elefante en un circo. En realidad, nada más triste que cualquier animal en un circo -o simplemente encerrado-...
Hace unas semanas hice una de esas pequeñas locuras que le ponen salsa a la vida. De esas que te dejan huella y una sonrisa para unos cuantos días… o años...