Cuando llueve la ciudad se detiene. Y todo se ralentiza casi de forma inconsciente...
Cuando llueve la ciudad queda en suspenso. Y yo pedaleo más lento, mirando al suelo para no resbalar y caerme, mirando hacia adentro para encontrarme -y no resbalar-.Cuando llueve la ciudad se queda inerte. Y salgo con la bici para masticar los pellizcos -grandes o livianos- que te da la vida. Para disfrutar también del petricor y del silencio. Del quejido suave de las hojas acurrucadas en el cemento y del suave aleteo de un pájaro que inicia, tímido, su vuelo, acompañado de un tímido canto.
Cuando llueve la ciudad se encoge y mira al cielo, con miedo, atrapada en una memoria del agua reciente y muy dolorosa que nos dejó en Valencia 230 muertos.
Cuando llueve ahora las autoridades toman excesivas precauciones y medidas preventivas que, más allá de generar algún malestar y alterar nuestras rutinas, son un espejo que descubre las vergüenzas de aquello que no se hizo en su momento. Y No. No vais a poder limpiar vuestra conciencia.
Cuando llueve, el corazón se resiente.
Cuando llueve
.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario