martes, 16 de diciembre de 2025

Cuando llueve

Cuando llueve la ciudad se detiene. Y todo se ralentiza casi de forma inconsciente...

Cuando llueve la ciudad queda en suspenso. Y yo pedaleo más lento, mirando al suelo para no resbalar y caerme, mirando hacia adentro para encontrarme -y no resbalar-. 

Cuando llueve la ciudad se queda inerte. Y salgo con la bici para masticar los pellizcos -grandes o livianos- que te da la vida. Para disfrutar también del petricor y del silencio. Del quejido suave de las hojas acurrucadas en el cemento y del suave aleteo de un pájaro que inicia, tímido, su vuelo, acompañado de un tímido canto.

  


Cuando llueve la ciudad se encoge y mira al cielo, con miedo, atrapada en una memoria del agua reciente y muy dolorosa que nos dejó en Valencia 230 muertos.

Cuando llueve ahora las autoridades toman excesivas precauciones y medidas preventivas que, más allá de generar algún malestar y alterar nuestras rutinas, son un espejo que descubre las vergüenzas de aquello que no se hizo en su momento. Y No. No vais a poder limpiar vuestra conciencia.  

Cuando llueve, el corazón se resiente. 

Cuando llueve

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