Lo razonable hubiera sido darse la vuelta y buscar un paso
más cómodo. Lo que hicieron ellas -omito los nombres por temas legales…- fue
saltar las puertas pasando las bicis -y el equipaje- por encima. Varias
puertas, como en una carrera de obstáculos.
Y eso pensaba. Que la vida es una carrera de obstáculos. Y que de nosotros depende cómo afrontarlos: si buscar el camino cómodo o buscar el paso que sabemos que nos va a llevar donde queremos. Aunque sea más difícil y parezca imposible. Aunque parezca una locura.
De Menorca vuelven con una sonrisa, -algunas magulladuras- muchas imágenes bonitas en la memoria y un imán con forma de puerta para poner en la nevera. Y recordar, cuando lo vean, que por muchas barreras que haya, se puede.
Porque siempre hay un camino. Y siempre hay gente buena que te inspira, te coge de la mano y te guía con su ejemplo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario