Creo que en esto Robe se equivocaba. No era infalible, que fue Jesucristo -García- pero no Papa...
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
Creo que en esto Robe se equivocaba. No era infalible, que fue Jesucristo -García- pero no Papa...
El aire en la cara te hace sentir libre. En una fría mañana de invierno que aún se despereza mientras pedaleas -acompañado, entre almendros, faldeando la Mariola, a una velocidad pausada, lenta- y el sol apenas se asoma con una fuerza insuficiente para calentar el alma...
Lo bueno es que nos queda la música. Lo malo es que Robe no volverá a componer ninguno de sus himnos: ni los más rockeros, ni los más sentidos, ni los más profundos, ni los más gamberros...