miércoles, 10 de diciembre de 2025

Ensanchar el alma

Lo bueno es que nos queda la música. Lo malo es que Robe no volverá a componer ninguno de sus himnos: ni los más rockeros, ni los más sentidos, ni los más profundos, ni los más gamberros... 

En estos casi 40 años Robe nos ha hecho gritar, saltar, reír, rebelarnos, sentirnos más libres, pensar -un oasis en esta época de música repetitiva y vulgar- y sentir. Sobre todo sentir.



Me siento un privilegiado de haber ido a su último concierto en Valencia. En la Marina el 26 de octubre de 2024 -justo antes de la embolia que le obligó a suspender el resto de la gira- bajo una lluvia insistente que todavía lo hizo más épico e inolvidable.

Fui solo, porque no encontré acompañante. Y el recuerdo es todavía más especial. Por vencer a la pereza -y a la vergüenza-. Y a la lluvia que ya me empapó de camino en la bicicleta. 

Se retrasó una hora. Robe se resistía a suspenderlo, como si fuera consciente de que era uno de sus últimos conciertos. Y la música arrancó mientras los operarios achicaban el agua.  



La lluvia siguió, sin que a nadie le importara: saltando, gritando y disfrutando con cada canción y con cada palabra dicha a medida para provocar y herir nuestra conciencia. 

Ya de regreso, con la ropa mojada -y tras casi un atropello- pensaba. Que la vida era eso: compartir canciones, vivencias y emociones. 

Porque -como dice Chinato- de eso se trata, de ensanchar el alma. 


Hasta siempre, siempre.

Hasta siempre, siempre, siempre






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