Me
duele la inercia que nos lleva y arrastra. Y que no nos deja pensarnos. A veces
por falta de tiempo, a veces por falta de ganas. A veces, también, por miedo -a
no aguantar lo que vemos-. Y mientras, la vida pasa…
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
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martes, 11 de junio de 2013
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