El otro día me mojé en la bici. Nada diferente a lo de otras veces, solo que estaba a 80 km de casa, no llevaba chubasquero, iba solo y se me hacía de noche. Parar no era una opción...
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
El otro día me mojé en la bici. Nada diferente a lo de otras veces, solo que estaba a 80 km de casa, no llevaba chubasquero, iba solo y se me hacía de noche. Parar no era una opción...