La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
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martes, 14 de mayo de 2013
pobres incultos
Me dan pena los incultos. Los que lo son voluntarios. Los brutos. Los que ni saben ni quieren. Y se confunden en la masa, en la noche y en la penumbra. Los que se esconden y atacan, y los que no entienden que ni los colores ni las banderas tienen tanta importancia...
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