jueves, 23 de abril de 2026

burbujas

Perseguir pompas de jabón es uno de los juegos preferidos de los niños. Tiene su punto mágico querer atrapar esas esferas efímeras, tan frágiles que cuando las acaricias… se desvanecen…

Lejos de desilusionarse, los niños siguen corriendo, entusiasmados, porque siempre hay más pompas -decenas, centenares, miles de diminutas burbujas- que salen a borbotones de esas máquinas nuevas que parecen metralletas y que han sustituido a los tradicionales pomperos. 

Metralletas que disparan la ilusión de los más pequeños que siguen corriendo y queriendo cazar alguna pompa para guardarla como un trofeo, para guardarla como un recuerdo.


Las pompas son como esos sueños, que cuando los tienes cerca se esfuman, hacen ‘pop’, y te salpican en la cara con unas pequeñas gotas de jabón. 

Y sí, algunos desaparecen, pero siempre hay más. No hay más que mirar con ojos de niño y no dejar de buscar en el cielo, esperando a que aparezca la siguiente tanda de burbujas. 

Perseguir pompas de jabón es uno de los juegos preferidos de los niños. No sé por qué los adultos dejamos de hacerlo.

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