Te debo un invierno, un invierno completo. Soy consciente. Lo sé. Lo anoto en el cuaderno junto a los deseos pendientes...
La lista es larga. Y sigue creciendo. Más por los que se despiertan nuevos que por aquellos que habían ido acumulando polvo esperando su momento y ahora se desperezan, incrédulos, abriendo los ojos con algo de desconfianza y miedo.
Te debo un invierno. Un invierno completo.

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