No
te das cuenta de que cómo de mayor te haces hasta que no alcanzas a tus muertos.
A tus referentes, a tus familiares, a tus amigos. A los que ya no están. A los que ya se fueron...
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
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domingo, 19 de mayo de 2013
las edades de la muerte
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