Y reír. Y llorar. Y creer. Y aprender, a querer y a perderse. A sufrir y amar, y a llorar otra vez, y disfrutar y volver a reír. Y sentir, y despertar, y soñar. Y defender, y protestar y entender y reflexionar. Y perdonar. Y comprometerte, y decidir. Y avanzar y andar. Y caer, y tropezar, y levantarte. Y algunas otras cosas más…
La vida es como el equilibrista de circo. Cuando eres joven no te da miedo, coges la vara y hacia adelante. A comerte el mundo. Luego, conforme adquieres compromisos la vara pesa más, necesitas que el cable sea más grueso y que haya una red debajo. Pero eso lo haces a costa de renunciar a ciertas libertades y a alguno de tus sueños. Entonces tienes que llegar a un pacto. Un pacto entre lo que eres, lo que siempre has soñado ser y lo que realmente puedes llegar a ser.
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jueves, 21 de marzo de 2013
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